Subido al avión a menos de tres horas para llegar a casa me pongo a pensar en como hacer un resumen sobre estos 14 días de periplo asiático entre Japón y Corea.Me vuelvo con muchos recuerdos, y con lecciones bien aprendidas, con momentos irrepetibles, con un Mundial más para Vettel, con un Hamilton tristón, descubriendo a Button, con la sensación de que Ferrari podía haber hecho mucho más y que ya son dos años desperdiciando el talento del mejor piloto de la parrilla, y como siempre, sin llegar a entender este ‘mundillo’ tan especial llamado Fórmula 1.
No se como explicarlo, y diciendo esto quizás parezca un forofo, pero me da rabia ver a Alonso peleando por salir de ese ‘maldito’ quinto puesto que le da su monoplaza, el cual le obliga a pelear cada curva como si fuese la última, a intentar arañar tiempo en cada ‘piano’, a buscar el imposible que nunca puede llegar porque su coche no da más, no es posible, no le deja, y aún así este año todavía nos ha dado alguna alegría, pero el domingo volvió a ese maldito qu
into puesto, que pena, que rabia, porque volvió a intentar quedar por encima de sus posibilidades, y estuvo muy cerca, lo estuvo.Carrerón también y mención especial para nuestro otro piloto español de la parrilla, Jaime Alguersuari, que consiguió un grandísimo séptimo puesto ‘levantándoselo’ a última hora al alemán Nico Rosberg. Parece que los Toro Rosso hacen una de cal y otra de arena’, a ver si pueden acabar por delante de los Sauber a final de t
A nivel personal y fuera de lo deportivo, han sido dos semanas de jet lag, mucho sueño, muchas risas y de extrañas sensaciones.
Si me tuviera que quedar con algún momento de los vividos durante estos días, me quedo con las risas vividas en Tokio junto a Flavio Mazzi, Carlos Miquel, Manuel Franco, Antonio Lobato y Jacobo Vega, fueron dos días que merecieron mucho la pena, gracias compañeros.
Y mención a parte las situaciones vividas con Andrés, nuestro técnico de sonido, un tipo que consigue que un pequeño momento, pueda ser ‘legendario’.
Para terminar quería mandarle un abrazo gigante a mi compañero Jorge (el calavera), y dedicarle la entrada de hoy. Grandes momentos ¡crack!


